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Seguro que alguna vez has vaciado el armario entero encima de la cama con toda la buena intención del mundo… y media hora después todo ha vuelto a su sitio, tal cual estaba. Nos pasa a tod@s: el problema no es la ropa, es no tener un criterio claro para decidir qué se queda y qué se va.

Te voy a dar el criterio que uso yo como asesora de imagen cuando reviso el armario de mis clientas y clientes, para que la próxima vez que hagas limpieza, sepas exactamente por qué te quedas cada prenda.

El filtro de las 4 preguntas

Antes de decidir si una prenda se queda, hazte estas cuatro preguntas, en este orden:

  • ¿Me queda bien ahora mismo, con mi cuerpo actual? No con el de hace dos años ni el que «espero tener». Ahora.
  • ¿La combino con al menos tres prendas más de mi armario? Si es una isla que no casa con nada, ocupa sitio y no te la pones.
  • ¿Me la he puesto en la última temporada? Si no, pregúntate por qué. A veces es por olvido, pero muchas veces es porque, en el fondo, no te convence.
  • ¿Me siento yo cuando la llevo? Esta es la que más se salta la gente, y es la más importante. Si no te gustas cuando te la pones, da igual lo bien que «quede» sobre el papel.

Si una prenda falla en dos o más preguntas, fuera. Sin excusas de «por si algún día».

Ropa colgada y organizada después de aplicar el filtro de las 4 preguntas

Los 3 errores que veo cada semana en las asesorías

Cuando reviso armarios con mis clientas y clientes, casi siempre me encuentro con los mismos fallos. Toma nota, porque seguramente te suenen:

  • Guardar «la ropa de cuando adelgace/engorde». Ocupa espacio emocional y físico, y lo único que hace es recordarte cada día un objetivo que no toca ahora mismo. Si algún día cambia tu talla, ya comprarás ropa nueva que te siente bien de verdad.
  • Quedarte prendas por lo que costaron, no por lo que te aportan. Lo entiendo, cuesta soltar algo caro. Pero una prenda que no usas no te está «ahorrando dinero» guardada, solo te está quitando sitio.
  • Confundir «es bonita» con «me favorece a mí». Que una prenda te guste en el maniquí de la tienda no significa que funcione con tu tono de piel, tu forma o el resto de tu armario. Esa es la trampa más habitual, y la que más ropa sin usar genera.

Un ejemplo real: hace poco revisé el armario de una clienta que tenía casi quince camisas blancas. Todas «básicas», todas «atemporales»… pero apenas se ponía tres. Al aplicar el filtro de las 4 preguntas, nos quedamos con las cuatro que de verdad le favorecían por corte y tejido, y donamos el resto. Resultado: el mismo armario, pero ahora se viste en la mitad de tiempo y con mucha más seguridad.

Lo que NO deberías tirar (aunque te lo digan las modas)

No todo se reduce a deshacerte de cosas. Un buen fondo de armario también significa saber qué proteger:

  • Las prendas básicas y atemporales que te favorecen por tu color y tu forma corporal, aunque no estén «de moda» ahora mismo.
  • Prendas de buena calidad que aguantan bien el paso del tiempo, aunque las uses poco.
  • Aquello con lo que te sientes segur@, aunque no sea lo más «instagrameable».

Cómo aplicar el filtro según el tipo de prenda

No todas las categorías de tu armario se filtran igual. Aquí tienes un pequeño matiz por tipo:

  • Ropa de trabajo o formal: sé más flexible con la frecuencia de uso (a veces solo se lleva en ocasiones puntuales), pero exige más en el «¿me favorece?». Aquí no hay excusa.
  • Ropa de diario: aplica el filtro completo sin piedad. Es lo que más te pones, así que tiene que funcionar al cien por cien.
  • Ropa de evento (bodas, fiestas): consérvala si el corte y el color siguen siendo atemporales, aunque la lleves solo una vez al año.
  • Complementos: aquí el criterio cambia un poco: si combina con al menos tres outfits diferentes, se queda. Si no, fuera, por bonito que sea.
Perchas ordenadas para filtrar la ropa del armario
Si te cuesta ser objetiv@ con tu propio armario (nos pasa a tod@s, hasta a mí), estaré encantada de ayudarte, y lo revisamos juntos, prenda a prenda, con mi criterio de asesora de imagen y personal shopper, para que te quedes solo con lo que de verdad te favorece.

Una vez has filtrado, no vuelvas a las tiendas sin más. Apunta qué te falta de verdad (no lo que te apetece por impulso) y compra con esa lista en la mano. Así evitas que tu armario vuelva a llenarse de prendas que, dentro de un año, tendrás que volver a filtrar.

Y si necesitas ayuda con el paso siguiente, ordenar físicamente lo que te queda, échale un vistazo a mi post de cómo tener ordenado tu armario y tu ropa, donde te cuento todos los trucos.

Ester — Asesora de Imagen y Personal Shopper, Barcelona

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